Sutil, sensual, sexual.

Sobre la sutileza ya os adelante unas pinceladas en mi post anterior.

Sin sutileza la sensualidad perdería parte de su esencia. Sensual es mi forma de caminar, la cadencia de mi voz, la curva que forman mis caderas y tu mano recorriéndolas desde la cintura hasta mis muslos, ese contorno que es el sueño y perdición del que me desea. Sensuales son mis finas manos, tobillos y muñecas que te cautivarán sin necesidad de aderezo. Sutil es cómo las muevo, como empiezo a acariciarte, recorriendo suavemente tu piel. Sensual es el aliento de mis susurros que  sutilmente te dedico mientras mis labios rozan tu cuello.

Las caricias se transforman y el deseo sexual inunda nuestros cuerpos. Ahora esos labios se abren en besos apasionados y mi lengua sexual mente voraz te recorre. La saliva, el sudor y el roce de nuestra piel dan paso sin abandonarnos a una sinfonía de texturas y de olores. Todo orquestado bajo la varita del placer que hará de las notas de la sutileza, la sensualidad y el sexo una única e irrepetible pieza digna del mejor compositor.

Sin las tres eses no sería posible. Se puede tener alguna o todas ellas. El buen hacer de la escort que creo ser radica en tener las tres y saber usarlas, en el momento adecuado, en su justa medida, dejándose llevar y disfrutando.

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