MAR FONTES

Now You See Me… (2013. Louis Leterrier)

Me encanta la magia. Nada es lo que parece. Ya sea un juego de cartas, adivinar lo que piensas o trasladarse por el tiempo o el espacio. Me encanta que me sorprendan, la magia me fascina.

Cuando más se disfruta de la magia es cuando te relajas y no intentas entender el truco.

El buen mago comparte su arte, pero no lo revela.

“Ahora me ves, ahora no me ves”, a un chasquido de mis dedos serás mío, seré tuya.

Aprovecha el momento. Disfruta, ilusiónate, deja que mi magia te envuelva.

Ahora es el momento, ahora me ves.

 


Cuando llegué a Barcelona me sorprendió el descaro con el que la gente te mira por la calle. Me sentía observada y a veces hasta intimidada por las miradas que se clavaban en mí. Salía muy discreta a la calle y no entendía a qué se debía. Me miraba la camisa por si se trataba de un lamparón, o los pantalones por si los llevaba desabrochados. Era un pelín patético. Me sentía incómoda.

Pero es que la cosa no mejoró. Todo lo contrario, empece a oír piropos. Estaba tan sorprendida que se lo comenté a una amiga que vivió un tiempo en San Diego (California) y, aunque no os lo crearías, los barceloneses y los de San Diego tenéis mucho en común en cuanto a vuestro comportamiento. Una posible justificación, que me señaló mi amiga, es que en las grandes ciudades cuando ves a alguien tal vez sea la única vez que te la cruces y si no le dices algo no tendrás nunca la oportunidad de decírselo. Para mí esta reflexión fue suficiente para poder salir a la calle sin desconfianza y empezar a disfrutar con los piropos y de situaciones a veces de lo más sorprendentes y cómicas.

Un día al ir a cruzar la Diagonal, a la altura de Balmes, un coche se paró y su conductor salió corriendo dirigiéndose hacia mí, dejando el coche abandonado en medio de la carretera. Yo me quedé paralizada y él me dijo, con cara de desesperación: “Si no te vienes a tomar un café conmigo ahora mismo todos esos (señalando a los coches que formaban un colapso monumental por su culpa) me matan”.
Otro día, de paseo por la Rambla Catalunya, cuando me paré en un semáforo un señor de muy buen ver se puso a mi lado y me dijo: “Tu sonrisa ilumina toda la rambla”. A los dos días, en una cafetería del centro, un caballero se acercó a mí y me dijo: “Llevo siguiendo tu rastro kilómetros de vida”.

Pero la situación que se lleva la palma de oro fue la de un ciclista que se distrajo, pegándome un repaso con la mirada, y se pegó un golpe increíble contra un poste.

Así que sí; Barcelona está loca, pero es una locura fresca, divertida y que alegra el día.
Hay mujeres que consideran los piropos como algo machista, como una licencia que los hombres se toman sin tener en cuenta que pueden violentar u ofender a la dama a la que se los dirigen. Cierto es que la actitud de la receptora también es muy importante. El respeto al otro y el no hablar con desconocidos se puede quebrar dirigiendo la palabra a alguien que no quiere tus palabras. Pero al vivir en sociedad, al compartir el espacio público, también las mujeres podemos comprender y tomarnos a bien unas palabras bonitas. Otras se las tomarán a mal, están en su derecho. A mí me costó sentirme a gusto con esta situación pero ahora la disfruto.
En el Paseo de San Joan andaban poniendo adoquines nuevos en la acera y un obrero me dijo: “Cómo no vamos a estar aquí cambiando el suelo recién puesto si a tu paso lo levantas todo” Ese obrero se ganó una sonrisa.
No es claudicar, solo es escuchar lo mismo de diferente forma.

Si te sientes acosada no dudes en denunciarlo. Existe un sitio web dedicado a localizar de manera colectiva el acoso callejero en Barcelona (http://barcelona.ihollaback.org/)

Se acaba un año impredecible. Donde tímidamente he intentado volver a vuestras vidas.

Un año en el que los tórridos encuentros han sido a cuentagotas y por ello súper deseados, preparados con mucho mimo e ilusión. Un año en el que vuestra Mar ha sido más exclusiva que nunca.

Sé que me han quedado pendientes muchos momentos por vivir. ¿A ti no? ¡Quiero más! Quiero vivir experiencias únicas, saborearlas con dulzura, pasión y entrega.

Porque cada uno de los segundos de nuestras vidas es irrepetible y no hay que desaprovecharlo

OS DESEO UN 2017 LLENO DE BUEN SEXO

Si quieres saciarte y llenarte de placer, cuenta conmigo. Estaré disponible a partir del 11 de enero.

Dulces y navideños besos:

Mar

 

Tras una agradable cena y una noche inolvidable compartiendo sábanas con un caballero, me sentía estupendamente. Convencida de que todo estaba en orden me encaminé por el largo pasillo. Cogí el ascensor y una plata más abajo cuatro hindúes entraron a compartir espacio conmigo. Todos morenos, con esa piel cetrina que tanto me atrae y esos ojos de miradas penetrantes, todos más bajos que yo, todos bien aseados, todos sonrientes,… todos me miraban. No hablaba nadie hasta que uno rompió el hielo, situación que creo sorprendió tanto a mí como al resto de mis compañeros de ascensor, por la discreción que suele acompañar a estos caballeros. Con ese inglés británico perfecto y que encuentro tan sexy se dirigió a mí ; “Si me permite decirle, lleva usted un perfume encantador”. –“Gracias”. –“Podría decirme cual es para regalárselo a mi esposa?”- “ Es Miss Dior“, contesté. Lo curioso es que no llevaba ningún perfume. Suelo utilizar fragancias discretas y después de un servicio, antes de vestirme, siempre me pego una última ducha, para borrar de mi piel cualquier aroma que me delate. Se abrieron las puertas y tras un “Have a nice day” me encaminé en dirección a la salida principal del hotel con sus miradas clavadas a mi espada.

Era hora de empezar a desperezarse la ciudad y decidí pasarme por el centro. Esperando en un semáforo un hombre, con un aspecto impecable, se puso a mi lado y me dijo: “Me encanta tu estilo, no es lo que llevas, es como lo llevas y esa sonrisa que inunda toda la rambla”. Le miré sorprendida y, sin querer, mi sonrisa se hizo más amplia mientras le dedicaba un escueto “Gracias”.

¿Qué les pasa a los hombres? Contándoselo en un fugaz desayuno a un buen amigo él me dijo: “ No somos nosotros nena , eres tú; lo irradias”.

Mi deber es hacer que te corras y mi obligación correrme“.

Las afirmaciones categóricas se caen por su propio peso.

En el mundo occidental lo genital tiene un peso protagonista alienante. Que el hombre centre sus objetivos sexuales en un placer fálico es muchas veces frustrante. La obsesión por el tamaño, por una erección completa, por la duración de la misma, por controlar la eyaculación y por tantas y tantas cosas relacionadas con vuestro pene a muchos hombres os hace infelices.

Tengo la suerte de sentirme a gusto con todo tipo de hombres, da igual su complexión física, su edad, su raza o etnia, o cualquier otra característica diferenciadora que puedas imaginarte.

Mi objetivo es que disfrutes en mi compañía y llenarte de placer. Creo que valgo para esto. Me encanta mi trabajo y disfruto con él, así que el placer lo tengo garantizado en todos mis encuentros. Pero el hecho de que un cliente se centre en darme placer “como él sabe” sin dejarme guiarle, no es el camino. Si para ti es tan importante que me corra dialoga conmigo, con mi cuerpo, si no quieres palabras mi cuerpo responde a los hechos; escúchalo.

Disfruto de mis encuentros pero eso no siempre tiene que conllevar correrme continuamente, es más, puedo afirmar que la excitación y la prolongación de ésta me da mayor placer que muchas veces el propio orgasmo, igual que os ocurre a vosotros.

No soy multiorgásmica ni una actriz. Porque me corra una vez en tus brazos no quiere decir que lo vaya a hacer cada 5 minutos, ni siempre que nos veamos. Te aseguro que la mejor forma para que me corra no es que me lo exijas. Mar no tiene un libro de instrucciones, aunque sí situaciones, momentos, posturas, caricias o besos que me excitan más que otros, ¡¡cómo a todo el mundo!! Mi cuerpo tiene unos tiempos que ni yo misma controlo y que además no deseo controlar. El placer no lo programo, ni me lo exijo. Imponiéndolo no lo conseguirás, deseándolo tal vez sí.

El sexo me aporta felicidad y es una parte fundamental de mi vida. Gozo de una vida sexual sana y divertida que me da mucho placer y que me gusta compartir consiguiendo que mis acompañantes disfruten al máximo.

… ¿vas a seguir exigiendo que me corra o ahora sólo lo deseas?…

Los sueños inalcanzables a muchos les generan ansiedad. A mí no. Me parecen bellos, me gusta no poder tocarlos, que estén ahí pero sólo en mis pensamientos. Lo inalcanzable es más divino, más etéreo, si tú quieres puede ser más puro, más sincero y más luminoso. A veces cuando cumplimos un sueño nos damos cuenta de que tampoco era para tanto. Y no tiene porqué ser que el sueño no cumpla las expectativas, es que al haberlo alcanzado ha dejado de ser sueño y es realidad. Lo real pierde su condición de divino y desciende a lo humano.

Hay sueños que como tales nos llenan de ideas y proyectos y hay otros que dejan todo lo demás en segundo plano y nos vacían de otros contenidos. Hay sueños que no te abandonan en toda la vida y hay sueños que vamos olvidando por el camino.

Hace ya más de un año me despedía de vosotros embarcándome en uno de esos sueños que sí pueden cumplirse y que gracias a haber sido Mar podría alcanzar. Ahora vuelvo, llena de energía e ilusión y con toda la sensualidad y la alegría que me caracterizan. Como decía en uno de mis primeros posts: “Mi maleta ya descansa bajo mi cama vacía. Cuántas historias me deparará esta nueva etapa de mi vida. Las guardaré todas con celo en mi maleta, que espero llenar de momentos inolvidables …”

Siempre se me han dado mal las despedidas pero no podía irme sin deciros adiós.

He pensado en escribiros un extenso post sobre lo vivido, lo experimentado, sobre todo lo aprendido. Os hablaría de lo a gusto que me he sentido entre vosotros: lectores, clientes, admiradores,compañeras, amigos…De todo lo que he aprendido del mundo y de los que lo poblamos gracias a vosotros…Y de tantas y tantas buenas cosas… Todo ello lo resumiré en una sola palabra: GRACIAS

Sutil, sensual, sexual.

Sobre la sutileza ya os adelante unas pinceladas en mi post anterior.

Sin sutileza la sensualidad perdería parte de su esencia. Sensual es mi forma de caminar, la cadencia de mi voz, la curva que forman mis caderas y tu mano recorriéndolas desde la cintura hasta mis muslos, ese contorno que es el sueño y perdición del que me desea. Sensuales son mis finas manos, tobillos y muñecas que te cautivarán sin necesidad de aderezo. Sutil es cómo las muevo, como empiezo a acariciarte, recorriendo suavemente tu piel. Sensual es el aliento de mis susurros que  sutilmente te dedico mientras mis labios rozan tu cuello.

Las caricias se transforman y el deseo sexual inunda nuestros cuerpos. Ahora esos labios se abren en besos apasionados y mi lengua sexual mente voraz te recorre. La saliva, el sudor y el roce de nuestra piel dan paso sin abandonarnos a una sinfonía de texturas y de olores. Todo orquestado bajo la varita del placer que hará de las notas de la sutileza, la sensualidad y el sexo una única e irrepetible pieza digna del mejor compositor.

Sin las tres eses no sería posible. Se puede tener alguna o todas ellas. El buen hacer de la escort que creo ser radica en tener las tres y saber usarlas, en el momento adecuado, en su justa medida, dejándose llevar y disfrutando.

Cuando suena el timbre el mundo se acelera, la espera, que transcurría lenta, se precipita. Me sentirás correteando por el apartamento.

Las uñas rojas, sé que te gustan de un rojo intenso. Un vestido de coctel femenino y elegante, el color hoy será sorpresa, no siempre tiene que ser negro. La ropa interior a juego, en la gama de tonalidades que mejor le van a mi piel y al vestido. Los tacones finos de unos zapatos vertiginosos coronarán el final de mis largas piernas. Los labios brillantes y siempre suaves, como mi piel que estará preparada para tus caricias. El pelo suelto, tan sedoso como siempre, de este color tan natural que por serlo no deja que lo definas ni como castaño ni como rubio. Esta vez me he puesto medias, con ese liguero que intentarás desabrochar sin ayuda pero que se te resistirá entre risas. Últimos toques de perfume en mi cuello y mis muñecas, de una fragancia fresca y sutil que no deje rastro más allá de nuestro encuentro.

Detalles todos ellos en los que no recalarás pues al abrir la puerta mi sonrisa atraerá tu mirada sin que puedas reparar en nada más durante el primer segundo.

Segundo timbrazo. Ya estás aquí.

Como os decía en uno de mis últimos post; Ahora me toca ser Mediterráneo. “Mar sin mareas me oprime el pecho, que se me expande cuando el viento levanta sus olas”.

Seré Mediterráneo pero siempre seré Atlántico. Océano de contrastes y mar de conquistas.

Mediterráneo; Mar interior que se escapa por el Bósforo y por Gibraltar. De elegir me voy hacia oriente a rendir pleitesía a los sultanes, sin querer ser esclava pero si concubina. Pero, ¿por qué elegir volver a otro Mar de fronteras pudiendo volver a mi amado Atlántico? Por su historia y sus sombras es Negro el Mar que transito, pero un Mar menos voraz que con su salinidad siempre me mantendrá a flote. Mi otro extremo se tiñe de azul. Azul nítido, claro y frío.

Tal vez la felicidad no esté en mi amado Atlántico, tal vez la calma que comparto en el lecho después de la tempestad se la tenga que agradecer a este Mar que creo me oprime, pero que en el fondo lo que hace es liberarme con su calor y sus historias.

Mares y océanos de constantes cambios que no les quita ni un ápice de su identidad y que en mi existencia me llevan a contemplar que siendo Mar seré eterna en el pulso al sol que obliga al tiempo a labrar su destino.

Cada vez soy más Mediterráneo pero nunca dejaré de ser Atlántico.

 

Hola tripulantes! Vuestra Mar retoma singladura. Hay buen viento y ganas, muchas ganas de aventuras. ¿Zarpamos?

644 953 026