Una mente tan activa es incomprensible que caiga en la astenia, pero sí, astenia literaria es lo que tengo. Tal vez producida por el sesgo impuesto o tal vez por el tiempo que se pasa inexorablemente y no me deja encontrar el momento de pararme a escribir.

Aspirar la vida con lujuria me deja jugar con el tiempo.

Tiempo en mis manos pero, no te miento, a mí también se me escapa como arena seca entre los dedos.

Somos el aquí y ahora y me toca ser Mediterráneo.

Mar sin mareas me oprime el pecho, que se me expande cuando el viento levanta sus olas.

Las olas acompasan mi día a día no dejando que me desperece en la rutina.

Rutina que no hallo ni quiero, pero descanso que ansío y temo.

Si dejas de respirar no mueres, yo soy mar y soy aliento.

No hay nada imposible en mí y por eso siento miedo. Un suspiro lo volatiliza y deja su surco en el tiempo.

Tiempo que se va alejando, tiempo que ya no tengo.

Vende tu tiempo al diablo yo lo compraré con tus besos.

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