Archivo mensual: noviembre 2016

Tras una agradable cena y una noche inolvidable compartiendo sábanas con un caballero, me sentía estupendamente. Convencida de que todo estaba en orden me encaminé por el largo pasillo. Cogí el ascensor y una plata más abajo cuatro hindúes entraron a compartir espacio conmigo. Todos morenos, con esa piel cetrina que tanto me atrae y esos ojos de miradas penetrantes, todos más bajos que yo, todos bien aseados, todos sonrientes,… todos me miraban. No hablaba nadie hasta que uno rompió el hielo, situación que creo sorprendió tanto a mí como al resto de mis compañeros de ascensor, por la discreción que suele acompañar a estos caballeros. Con ese inglés británico perfecto y que encuentro tan sexy se dirigió a mí ; “Si me permite decirle, lleva usted un perfume encantador”. –“Gracias”. –“Podría decirme cual es para regalárselo a mi esposa?”- “ Es Miss Dior“, contesté. Lo curioso es que no llevaba ningún perfume. Suelo utilizar fragancias discretas y después de un servicio, antes de vestirme, siempre me pego una última ducha, para borrar de mi piel cualquier aroma que me delate. Se abrieron las puertas y tras un “Have a nice day” me encaminé en dirección a la salida principal del hotel con sus miradas clavadas a mi espada.

Era hora de empezar a desperezarse la ciudad y decidí pasarme por el centro. Esperando en un semáforo un hombre, con un aspecto impecable, se puso a mi lado y me dijo: “Me encanta tu estilo, no es lo que llevas, es como lo llevas y esa sonrisa que inunda toda la rambla”. Le miré sorprendida y, sin querer, mi sonrisa se hizo más amplia mientras le dedicaba un escueto “Gracias”.

¿Qué les pasa a los hombres? Contándoselo en un fugaz desayuno a un buen amigo él me dijo: “ No somos nosotros nena , eres tú; lo irradias”.