Archivo mensual: agosto 2013

Hace un mes que tuve mi primer cliente.
Los nervios, expectación y ansiedad iniciales no me han abandonado, pero se han tornado en gratificantes. Mi curiosidad y mis ganas de descubrir a cada hombre que se acerca a mí continúan siendo patentes y me reportan una incertidumbre cargada de positividad.
Ha sido un mes lleno de sensaciones, de desvelos, de emociones, de experiencias únicas, de buenos momentos y de pasiones. Si, digo bien; de pasiones. Cada encuentro me ha reportado algo más que dinero. Los he disfrutado y los he vivido intensamente. Y cuando las cosas se viven así reconfortan, enriquecen y te hacen más feliz.

Gracias a todos por estar ahí; a los clientes por los buenos momentos vividos, a los que me escribís por hacerlo y a los que calladamente navegáis por mi mundo por dedicarme parte de vuestro tiempo. Sin vosotros Mar no existiría, vosotros sois la razón de mi existencia.

Mi nombre habla de mí

De tempestades y calmas.
De mecerte en mi pecho como la ola que abraza.
De caricias del viento y de susurros al alba.
De deseos escondidos en profundidades inexploradas.
De orillas mojadas donde reposar.
De sueños por conquistar.
De noches en vela y amaneceres sublimes
con el  viento colándose entre gemidos del alma.

 Mi nombre habla de mí
Mar
A ti
En este mundo, como en todos, hay reglas que hay que cumplir. Algunas explícitas, otras intuitivas y otras que son las que lo rigen sin más. Entre estas últimas se encuentra la de nunca decirle a un cliente que le echas de menos, que te gusta, que te ha encantado estar con él y/o que te apetece volver a estar con él.
 Es una norma que cumpliré, porque es uno de los pilares de este mundo. Vosotros sois los que os acercáis y si queréis lo volveréis a hacer y si no, no. Nosotras no podemos acercarnos, debemos respetar vuestra intimidad, cosa que valoro por encima de todo, por supuesto; si no me lo planteara así no hubiera empezado en esto.

Así que gracias a este blog te puedo decir a ti  que, aunque no te lo creas, fuiste mi primer cliente y sueño con poder hacerlo encima de la mesa de tu despacho sin quitarte la corbata.

A ti  que eres como un osito de peluche, que besas como nadie y que sabrás hacer muy feliz a la mujer de tu vida cuando aparezca y que ella se sentirá muy orgullosa de estar al lado de un hombre tan inteligente.

A ti  que tengo muchas ganas de devolverte la media hora que te debo!

A ti  que, en tu caso, la experiencia es un grado y pese al calor del ambiente (¡cómo sudamos madre mía!) supiste darme un calor que recordaré mucho tiempo. (¡El próximo encuentro con aire acondicionado!!)

A ti  que tienes un cuerpo de escándalo y que me he reído un rato con tu espontaneidad y con tu buen rollito.

A ti  que te comería a besos por tu inocencia y timidez y que tu juventud sabe a frescura.

…A ti me gustaría volver a tenerte…
Barcelona, poblada, húmeda, palpitante, llena de vida… como el amante que descansa sobre las sábanas revueltas.  Alegre, despierta, banal, altiva, culta, elegante, intrigante, imponente…

Mi maleta ya descansa bajo mi cama vacía. Cuántas historias me deparará esta nueva etapa de mi vida. Las guardaré todas con celo en mi maleta, que espero llenar de momentos inolvidables en que se transformen las ilusiones, incertidumbre y curiosidad de las que vino llena.

Barcelona, te daré lo que tengo si me amas. Pongo mi vida en tus manos para que veles por ella. Te daré lo que me pidas por quedarme a tu lado. Seré tu fiel concubina. Te querré como nadie, te amaré para siempre. Ese siempre que no es eterno. Aquí estoy. Deja que te abrace, que te llene de besos nuevos, que te acaricie, que te de placer a raudales.

Barcelona, hazme tuya.